Perú: Resumen del año 2019

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In English

A pesar de un año de turbulencias políticas, y de finalizar con un crecimiento del PIB inferior a lo previsto, Perú logró progresar significativamente en lo económico y social en 2019.

Las medidas políticas que tomó el presidente Martín Vizcarra Cornejo en 2019 representan una continuación de su agenda anticorrupción, luego de un referéndum celebrado en diciembre de 2018, donde se aprobaron abrumadoramente tres reformas constitucionales destinadas a impulsar la transparencia y el crecimiento económico.

En julio de 2019, el presidente Vizcarra sorprendió a muchos al proponer adelantar las próximas elecciones generales de 2021 a abril de 2020. En octubre de 2019 tomó una decisión sin precedentes, al disolver el Congreso para impulsar una serie de reformas anticorrupción, que según muestran las encuestas, la mayoría de los peruanos apoyan.

Como resultado, los temas políticos probablemente permanecerán en primer plano hasta que los peruanos se dirijan a las urnas el 26 de abril. El presidente Vizcarra no se presentará a la reelección, pues afirma que el país necesita un nuevo comienzo.

A pesar de la actual incertidumbre política, que comenzó en marzo de 2018 con la renuncia del presidente Pedro Pablo Kuczynski, Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva del Perú, ha declarado que los recientes acontecimientos políticos han tenido poco impacto en el crecimiento económico del país.

Esto puede deberse en gran medida a la confianza inquebrantable de los inversionistas, dados los sólidos fundamentos macroeconómicos del Perú, entre los que se cuentan una moneda estable: el sol peruano superó a todas las demás monedas latinoamericanas importantes en los primeros nueve meses de 2019.

Se prevé repunte para el 2020

En el Artículo IV de su reporte de 2019, publicado en diciembre, el FMI destacó que Perú sigue siendo una de las economías más fuertes de la región, a pesar de su notable desaceleración a lo largo de 2019.

Se pronostica que el crecimiento para el año cerrará en 2,4%, por debajo del 4% de 2018, y del pronóstico anterior del fondo para 2019, realizado en 2018. Sin embargo, el FMI estima que el crecimiento alcanzará 3,2% en 2020, gracias a la expectativa de una mayor demanda de los socios comerciales de Perú.

Otros factores económicos se mantuvieron fuertes durante todo el año, aunque, al igual que con el PIB, cerraron marginalmente más abajo que en 2018. La demanda interna real aumentó un 3,4% y el crecimiento del crédito neto alcanzó 7,3% en el sector privado, en comparación con 4,2% y 10,3% respectivamente, en 2018.

Los eventos deportivos y la migración lideran el crecimiento

Otros factores adicionales afectaron las condiciones macroeconómicas a lo largo de 2019.

En julio, Perú fue sede de los Juegos Panamericanos, dando un impulso estimado de 5 mil millones de soles, (US$ 1.5 mil millones) a la economía, alrededor del 0,7% del PIB, que puede atribuirse al aumento de la inversión en infraestructura y al gasto turístico.

Al igual que con muchos países de América del Sur, Perú ha experimentado cambios demográficos significativos como resultado de la migración regional. El país ahora alberga a alrededor de 900.000 inmigrantes venezolanos que han huido de su tierra natal, debido a la crisis política y humanitaria en curso. En medio de un cambio en el sentimiento público sobre el tema, Perú esencialmente cerró sus puertas a los migrantes en 2019, introduciendo condiciones de visa más estrictas. El presidente Vizcarra dijo que fue una decisión difícil pero necesaria.

Sin embargo, un estudio del Banco Mundial publicado en noviembre de 2019 dice que la migración ha tenido consecuencias económicas positivas. Cita a la población migrante en gran medida joven y calificada, así como a mayores ingresos fiscales y una mayor productividad laboral, como factores que han impulsado el crecimiento económico, incluso a pesar de que las poblaciones migrantes ejercen una mayor presión sobre los servicios públicos administrados por el gobierno.

La minería continúa apuntalando la economía

Perú todavía se considera una economía impulsada por commodities. Su sector minero representa US$ 20.3 mil millones de producción, equivalente a más del 12% del PIB. El país es el segundo mayor productor mundial de cobre y ocupa el sexto lugar entre los productores de oro.

Sin embargo, una lucha entre los productores de bienes básicos y los esfuerzos comunitarios y de conservación pesaron sobre el sector en 2019.

En julio y agosto, manifestantes retuvieron US$ 400 millones de exportaciones de cobre de las principales minas del país, luego de una disputa sobre una licencia otorgada a Southern Copper Corp por la mina Tía María, valorada en US$ 1.4mil millones, en el cinturón de cobre del sur. Las Bambas también se vio afectada, experimentando un bloqueo de las comunidades locales de febrero a abril, así como de septiembre a octubre.

Sin embargo, se espera que la producción de cobre de Perú para 2019 tenga un cierre récord de aproximadamente 2,5 millones de toneladas, por encima de los 2,44 millones de toneladas producidas en 2018.

Además, la administración del presidente Vizcarra parece más comprometida que los gobiernos anteriores en garantizar la inversión y exportación continua en la industria minera.

El éxito del sector más importante del Perú en 2020 requerirá precios boyantes a nivel mundial y un crecimiento sostenido en mercados de exportación centrales como China. La clave para esto será encontrar un equilibrio entre la extracción lucrativa de los recursos minerales y la protección de los intereses ambientales y sociales de las comunidades rurales e indígenas del Perú.

 

 

Peru: Year in Review 2019

En Español

Despite lower than predicted GDP growth and a political shake-up, Peru made significant economic and social progress in 2019.

The political moves made by President Martín Vizcarra Cornejo in 2019 represent a continuation of his anti-corruption agenda, following a referendum held in December 2018 that overwhelmingly passed three constitutional reforms aimed at boosting transparency and economic growth.

In July 2019 President Vizcarra surprised many by proposing to bring the next general election forward from 2021 to April 2020. In October 2019 he made an unprecedented decision to dissolve Congress in order to push through a number of anti-corruption reforms, which polls show the majority of Peruvians support.

As a result, politics will likely remain at the forefront until Peruvians head to the polls on April 26. President Vizcarra will not stand for reelection, stating that the country needs a fresh start.

In spite of the ongoing political uncertainty that began in March 2018 with the resignation of President Pedro Pablo Kuczynski, Julio Velarde, the president of the Central Reserve Bank of Peru, has stated that the recent political events have had little impact on economic growth.

This may largely be due to resilient investor confidence, given Peru’s strong macroeconomic fundamentals, such as a steady currency: the Peruvian sol outperformed all other major Latin American currencies in the first nine months of 2019.

See also: The Report – Peru 2019

Uptick predicted for 2020

In its Article IV consultation for 2019, published in December, the IMF highlighted that Peru remains one of the strongest economies in the region, despite its noticeable slowdown throughout 2019.

Growth for the year is predicted to close at 2.4%, below the 4% figure in 2018 and the fund’s previous forecast for 2019 made in 2018. However, with stronger demand expected from Peru’s trading partners, the IMF estimates growth will reach 3.2% in 2020.

Other drivers remained strong throughout the year – although, as with GDP, they were marginally lower than in 2018. Real domestic demand was up 3.4% and net credit growth to the private sector hit 7.3%, compared to 4.2% and 10.3%, respectively, in 2018.

Sporting events and migration lead growth

A number of other factors affected macroeconomic conditions throughout 2019.

In July Peru hosted the Pan American Games, giving an estimated economic boost of PEN5bn ($1.5bn) to the economy, or around 0.7% of GDP, which can be attributed to increased infrastructure investment and tourism spending.

As with many countries in South America, Peru has experienced significant demographic changes as a result of regional migration. The country is now home to around 900,000 Venezuelan migrants who have fled their homeland due to the ongoing political and humanitarian crisis. Amid shifting public sentiment on the matter, Peru essentially closed its doors to migrants in 2019, introducing tighter visa restrictions. President Vizcarra said it was a difficult but necessary decision.

However, a World Bank study released in November 2019 says that the migration has had positive economic consequences. It cites the largely youthful and skilled migrant population, as well as higher tax revenue and increased labour productivity, as drivers of economic growth, even as migrant populations place greater strain on government-run public services.

Mining continues to underpin the economy

Peru is still considered a commodity-driven economy. Its mining sector accounts for $20.3bn of output, equivalent to more than 12% of GDP. The country is the world’s second-largest copper producer and ranks sixth among gold producers.

An ongoing struggle between commodity producers and community and conservation efforts, however, weighed on the sector in 2019.

In July and August protestors held up $400m of copper exports from the country’s top mines following a dispute over a licence granted to Southern Copper Corp for the $1.4bn Tía María mine in the Southern Copper Belt. Las Bambas was also affected, experiencing a blockade by locals from February to April, as well as from September to October.

Nevertheless, Peru’s copper production for 2019 is expected to see a record high, at an estimated 2.5m tonnes, up on the 2.44m tonnes produced in 2018.

In addition, President Vizcarra’s administration appears more committed than previous governments to ensuring continued investment and export in the mining industry.

The success of Peru’s most important sector in 2020 will require buoyant prices globally and resilient growth in key export markets such as China. Key to this will be finding a balance between lucrative mineral resource extraction, and protecting the environmental and social interests of Peru’s rural and indigenous communities.

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