Argentina explora gas de esquisto y varias opciones de energía renovable

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Argentina, que siempre ha sido uno de los mercados petroleros y de gas natural más destacados de América del Sur, se orienta cada vez más hacia formas alternativas de energía. Para ello, el gobierno explora gas de esquisto y alternativas renovables, tratando así de diversificar su mercado energético.

El cambio se produce en un contexto desafiante para la histórica producción de hidrocarburos, que ha visto a Argentina registrar déficits de exportación en los últimos años.

A todo gas

De acuerdo con la "Revisión Estadística BP de Energía Mundial 2017", el gas natural representa el 50,2% de la energía argentina. Le siguen el petróleo con un 35,9% y la hidroeléctrica con un 9,8%. Otras formas de consumo de energía son la energía nuclear (2,1%) y el carbón (1,2%), mientras que las energías renovables representan solo un 0,8% .

Mientras que la combinación de energías del país se ha mantenido relativamente estable en los últimos años, los cambios en el mercado energético han producido alteraciones que el gobierno está tratando de abordar.

Los años de políticas protectoras en el sector de los hidrocarburos han afectado a la competitividad de la industria y, en consecuencia, han afectado a la producción.

En 2016, Argentina produjo un promedio de 619.000 barriles de petróleo por día (bpd), un 27% menos respecto a los niveles de 2006. En cambio, el consumo aumentó en un 44%, lo que supone 687.000 bpd.

Como resultado, en 2008 Argentina pasó de ser exportador neto de crudo a ser importador neto. Una transformación similar afectó al gas, cuya producción anual cayó de 46.100 millones de metros cúbicos en 2006 a 38.300 millones una década más tarde.

Actualmente, Argentina tiene sólo 2.400 millones de barriles de petróleo en las reservas convencionales probadas, que se espera que puedan mantener las tasas actuales de producción durante 10 años más.

El consumo, sin embargo, ha ido en aumento. Hoy día, Argentina consume alrededor de 49.600 metros cúbicos anuales de gas natural, por encima de los 41.800 de 2006.

Dado que el aumento en la brecha entre producción y consumo ha afectado a la balanza comercial y al presupuesto estatal, el gobierno del presidente Mauricio Macri espera que las reservas de gas de esquisto argentinas ayuden a revertir la tendencia del sector.

Sueños de esquisto

La principal de ellas es Vaca Muerta, la segunda formación de esquisto más grande del mundo, con 30.000 metros cuadrados y una capacidad estimada de 22.800 barriles de petróleo equivalentes en petróleo de formaciones compactas y gas de esquisto.

Sin embargo, el desarrollo de la zona se ha estancado en los últimos años debido a un marco normativo complejo y a los elevados costes laborales, que reducen la participación de inversores, de acuerdo con el presidente de la empresa local de ingeniería y construcción  Electrificadora del Valle, Osvaldo Nunzi.

“Mientras que las inversiones locales ya están teniendo lugar en el sector energético de Argentina el desafío consiste restablecer la confianza de los inversionistas extranjeros para alcanzar el potencial total del país,” explica a OBG.

Para tratar este problema, el gobierno de Macri ha seguido adelante con las negociaciones con las principales empresas y sindicatos de petróleo y gas para encontrar soluciones. Una de tales reformas ha sido el Acuerdo Federal de Energía, el cual se dio con el objetivo de bajar los costos y fomentar políticas, en conjunto con las Provincias, para el desarrollo a largo plazo del sector energético argentino.

‘’Las reformas puestas en marcha en el sector buscan garantizar la seguridad energética del país y además convertir a la Argentina en exportador neto de energía a partir de 2022, prestando una atención clara y decidida al aspecto medioambiental. Debemos atraer más inversión tanto local como internacional”, el Ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, dijo a OBG.

 La petrolera nacional YPF, junto con Chevron, BP, Total, Shell y otras, acordaron en enero invertir 15.000 millones de dólares por año para impulsar Vaca Muerta. El acuerdo permitió al gobierno ofrecer garantías en cuanto a estructuras de tipos de interés y costes de mano de obra favorables.

A pesar de que el sector aún se enfrenta a algunos desafíos, los nuevos avances tecnológicos continúan reduciendo los costes de producción y mejorando el rendimiento. Mientras que en el primer trimestre de 2017 se perforaron 66 pozos, 24 menos que en el mismo periodo en el año 2016, la producción de gas no convencional aumentó un 26% .

Las autoridades esperan que la formación de Vaca Muerta cubra el 50% de las necesidades de gas natural de Argentina hasta 2021 y el 60% de sus necesidades de petróleo hasta 2020.

RenovAr

Paralelamente a la exploración del esquisto, Argentina avanza también en alternativas renovables.

El Presidente Macri declaró que 2017 es “el año de las energías renovables", en el que el Gobierno ha introducido una serie de medidas y reformas para atraer la inversión y lograr su objetivo del 20% de energía renovable en 2025.

El programa se centra en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, en reducir la dependencia de energía exportada y en la creación de puestos de trabajo locales para servicios de instalación, fabricación, operaciones y mantenimiento.

Además de la región de la Patagonia, cuyos fuertes vientos durante todo el año aportan un gran potencial de energía renovable, las zonas desérticas del país ofrecen oportunidades para aprovechar la energía solar. El gobierno espera que esta división atraiga hasta 20.000 millones de doláres en inversión en los próximos 10 años.

Para facilitar la inversión, el gobierno ha creado el programa RenovAr, destinado a proyectos de energía de biomasa, microhidroeléctrica, solar y eólica, patrocinados por el Fondo Fiduciario para el Desarrollo de Energías Renovables  (FODER).

Con una dotación de 860 millones de dólares provenientes de fondos públicos, ofertas públicas, ANSES (el fondo de pensiones administrado por el gobierno argentino) y organismos multilaterales, el FODER sirve como garantía para los contratistas en la licitación de proyectos renovables patrocinados por el estado.

"Los actuales y nuevos mecanismos de financiación del gobierno en cuanto a energías renovables deben ofrecer a los inversores y empresas energéticas las herramientas necesarias para alcanzar todo el potencial de Argentina" explica a OBG Martín Genesio, CEO de la empresa distribuidora de energía AES Argentina.

El fondo tuvo su primera ronda de licitación de proyectos en octubre de 2016 y una segunda ronda el siguiente noviembre, dando como resultado 59 proyectos adjudicados, el 90% de los cuales trata sobre energía solar y eólica. Una vez completados, deberían suponer una potencia de 2.423 MW en total.

En agosto, el gobierno lanzó una tercera licitación por 1200 MW. Debido a la alta demanda observada en la primera ronda, los precios por MWh se han fijado a tasas significativamente más bajas, con un máximo de 57 dólares por MWh para la energía solar y 56,2 dólares por MWh para la energía eólica. El plazo de la licitación es octubre.

 

 

Argentina exploring shale gas and renewable energy options

En Español

Traditionally one of the most prominent oil and natural gas markets in South America, Argentina is increasingly turning towards alternative forms of energy, with the government exploring shale gas and renewable options as it looks to diversify its power market.

The shift comes amid challenges to longstanding hydrocarbons production, which has seen Argentina record export deficits in recent years.

Foot on the gas

According to the “BP Statistical Review of World Energy 2017”, natural gas accounts for 50.2% of Argentina’s power. Oil was second at 35.9% and hydro third with 9.8%. Other forms of energy consumption consisted of nuclear power (2.1%) and coal (1.2%), with renewables accounting for just 0.8% .

While the country’s energy mix has remained relatively stable in recent years, changes to the energy market have created shifts that the government is now attempting to address.

Years of protective policy relating to the hydrocarbons sector have affected the industry’s competitiveness, and have subsequently had an impact on output.

In 2016 Argentina produced an average of 619,000 barrels of oil per day (bpd), a 27% decrease on 2006 levels. In contrast, consumption has increased by 44% to 687,000 bpd.

This resulted in Argentina moving from a net exporter of crude oil to a net importer in 2008. A similar transformation occurred in gas, where annual production fell from 46.1bn cu metres in 2006 to 38.3bn a decade later.

At present, Argentina has only 2.4bn barrels of oil in proven conventional reserves, which is expected to sustain current production rates for another 10 years.

Consumption, however, has been on a growth trajectory. Today, Argentina consumes around 49.6bn cu metres per year of natural gas, up from 41.8bn in 2006.

With both the trade balance and national budget affected as the gap between production and consumption has widened, the government of President Mauricio Macri is looking to Argentina’s shale reserves to help reverse sector trends.

Shale dreams

Chief among these is Vaca Muerta, the world’s second-largest shale formation, covering 30,000 sq metres and holding an estimated capacity of 22.8bn barrels of oil equivalent in tight oil and shale gas.

However, development of the area has stalled in recent years, with a complex regulatory framework and high labour costs cited as reasons slowing investor participation, according to Osvaldo Nunzi, president of local engineering and construction firm Electrificadora del Valle.

“While local investments are already taking place in Argentina’s energy sector, the real challenge lies in restoring trust from foreign investors in order to reach the country’s full potential,” he told OBG.

To address the issue, Macri’s administration has pushed forward with negotiations with oil and gas majors,  provincial governments and labour associations to find solutions. One such reform has been the Federal Energy Deal, which aims to lower costs and bring policies in conjunction with the provinces for the long-term development of Argentina’s energy sector.

“The energy reforms carried out by the government seek to enhance the country’s energy security and shall make Argentina a net exporter of energy by 2022, with a clear and strong environmental agenda in place. We need to attract more local and foreign investments,” Juan José Aranguren, minister of energy and mining, told OBG.

National oil company YPF, alongside Chevron, BP, Total, Shell and others, agreed in January to invest $15bn per year to develop Vaca Muerta. The agreement saw the government provide guarantees on favourable pricing structures and labour costs.

While the industry still faces challenges, new technological developments are continuing to lower production costs and improve yields. While the first quarter of 2017 saw 66 wells drilled, 24 less than the same period in 2016, unconventional gas production nevertheless rose by 26%.

Authorities expect the Vaca Muerta formation to supply as much as 50% of Argentina’s natural gas needs by 2021, and 60% of its oil requirements by 2020.

RenovAr

In tandem with shale exploration, Argentina is also moving ahead with renewable options.

With President Macri declaring 2017 the “year of renewable energy”, the government has rolled out a number of measures and reforms to attract investment and achieve a 20% renewable target by 2025.

The programme is focused on reducing greenhouse gas emissions; undercutting reliance on exported energy; and creating local jobs for project installation, manufacturing, operations and maintenance services.

In addition to the Patagonia region, whose strong, year-round winds offer significant renewable potential, the country’s desert areas provide opportunities to develop solar power, with the government expecting the segment to attract up to $20bn in investment over the next 10 years.

To facilitate investment, the government has established the RenovAr programme, designed to tender biomass, micro-hydro, solar and wind power projects sponsored by the Fund for the Development of Renewable Energy (Fondo Fiduciario para el Desarrollo de Energías Renovables, FODER).

Launched with an allocation of $860m, sourced from Treasury funds, public offerings, ANSES (the Argentine government-administered pension fund) and multilaterals, FODER operates as a guarantee for contractors tendering state-sponsored renewable projects.

“The government’s current and new financing mechanisms for renewables should give investors and energy companies the required tools to reach Argentina’s full potential,” Martin Genesio, CEO of power distribution company AES Argentina, told OBG.

The fund had its first round of bidding for projects in October 2016, and a second round the following November, resulting in 59 projects being awarded – 90% of which dealt with solar and wind power. Once completed, these should add a combined 2423 MW of capacity.

In August the government launched a third auction for 1200 MW. Due to the high demand seen in first round, prices per MWh have been set at significantly lower rates, at a maximum of $57 per MWh for solar and $56.2 per MWh for wind. The deadline for bidding is October.

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