Economic Update

Se avecinan reformas en el sector de la salud en Colombia

Colombia | 18 Mar 2014

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La introducción de controles a los precios farmacéuticos es el último movimiento del gobierno colombiano en su dedicación por reducir los costos de atención médica, al tiempo que la industria farmacéutica afirma que se enfrenta a una competencia desleal contra los medicamentos genéricos y aqueja la falta de incentivos para invertir en instalaciones de investigación.

Se extiende el control a los precios

Durante muchos años, los precios farmacéuticos en Colombia han estado entre los más altos de la región. En julio del año pasado el gobierno anunció que estaba introduciendo controles a los precios de 32 de los medicamentos más costosos, incluyendo tratamientos para el cáncer y el VIH. De acuerdo con el Estado, los topes a estos precios fueron determinados teniendo en cuenta los precios vigentes en varios países tanto de la región como de la Unión Europea. El Ministerio de Salud dijo a su vez que esperaba ahorrar un promedio de US$180 millones en términos anuales a partir de estos cambios iniciales.

Desde entonces, el gobierno ha venido ampliado la lista de los medicamentos controlados, llevando el total a más de 500 a principios de 2014. En enero, el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, dijo a la prensa local que “defendería el control a los precios de los medicamentos, teniendo en cuenta que el acceso a la salud es un derecho esencial." Por otra parte, añadió que "seguirá ampliando la lista de medicamentos con precios controlados."

Si bien el mercado farmacéutico en Colombia es mucho menor que el que se puede encontrar en otras potencias regionales como Brasil, Argentina y México, ha venido creciendo rápidamente durante los últimos años. Las ventas de medicamentos con receta aumentaron el 5.7% en 2013, llegando a US$ 1.38 mil millones, de acuerdo con el IMS, un importante proveedor de datos del sector.

El control a los precios se presenta en un momento en que Colombia está trabajando por mejorar su sistema de salud. A pesar de que el país ha logrado garantizar el acceso a la salud a casi el 100% de la población gracias al programa de cobertura total del POS, las reformas tienen como objetivo reducir los altos costos actuales y mejorar la calidad en el servicio. Entre los cambios más significativos se encuentra la modificación de las funciones por parte de las compañías intermediadoras en el servicio (Entidades Prestadoras de Salud, EPS), empresas mixtas que gestionan a modo de aseguradoras los fondos públicos para la seguridad social.

Regulación limitada a los genéricos

La decisión de implementar el control a los precios viene seguida de los esfuerzos realizados por parte del gobierno por reducir los costos de los medicamentos a través de la promoción del uso de genéricos. A los médicos no se les exige indicar los nombres de las marcas en las recetas y, en consecuencia, las instituciones de salud pública suelen dispensar genéricos. Estas políticas parecen haber sido eficaces, pues la cuota total del mercado sostenida por los genéricos ha aumentado a más del 30 %.

El potencial de los medicamentos genéricos no ha pasado desapercibido para algunas de las mayores empresas farmacéuticas del mundo, incluyendo a Sanofi, que en 2012 adquirió Genfar, una compañía local especializada en la producción de medicamentos genéricos. Tras la adquisición, el gigante farmacéutico francés logró abarcar cerca del 30% de las ventas de medicamentos genéricos, seguido por Laboratorios MK, que tiene una cuota de mercado de cerca del 20 %.

Si bien el incremento en el uso de medicamentos genéricos es parte de una estrategia de reducción de costos que ha funcionado en varios países desarrollados y en mercados emergentes, el sistema en Colombia es deficiente, según los fabricantes farmacéuticos. En particular, las regulaciones no exigen bioequivalencia ni biodisponibilidad a los medicamentos genéricos - no se exigen niveles de absorción del ingrediente activo -. En los EE.UU., por ejemplo, las farmacéuticas no pueden sustituir un producto genérico por un medicamento de marca a menos que el primero haya sido certificado como bioequivalente por la Administración de Alimentos y Drogas.

Mientras el gobierno está trabajando en una nueva serie de reglamentos, los representantes de la industria farmacéutica afirman que las regulaciones propuestas han sido cuestionadas por expertos en los EE.UU. y la UE, y que no cumplen con los estándares de la OMS.

Francisco De Paula Gómez, presidente ejecutivo de la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación y Desarrollo de Colombia (AFIDRO), dijo a OBG: "Lamentablemente, el Ministerio de Salud está priorizando el costo sobre la seguridad y la eficacia, lo que consideramos un error."

Oportunidades para la investigación

La ausencia de controles estrictos sobre los medicamentos genéricos podría socavar los incentivos en la innovación por parte de las compañías farmacéuticas. Si bien es poco probable que Colombia llegue a convertirse en un centro mundial en I+D farmacéutico, bien podría llegar lograr a ser una destacada sede para ensayos clínicos. Sin embargo, esto requeriría que el gobierno tomara medidas para respaldar a dicha iniciativa.

Esa es la opinión de Sandy Sommer, presidente de AstraZeneca en Colombia. "El país tiene un gran sistema de atención de salud y una población medica altamente calificada. Estos dos ingredientes podrían hacer de Colombia un destino sumamente atractivo para la inversión en I+D, pero para ello deberían establecerse los incentivos financieros adecuados, incluyendo créditos fiscales”, dijo a OBG.

El apoyo a los esfuerzos en pro de mayor innovación y la realización de tests de medicamentos a nivel local favorecería la reducción del costo de los medicamentos, beneficiando tanto a consumidores como Estado.

 

Reforms under way in Colombia’s health care sector

The introduction of pharmaceutical price controls is the Colombian government’s latest attempt to reduce its health care costs, while the industry claims it faces unfair competition from generic drugs as well as a lack of incentives to invest in research facilities.

Price controls rolled out

For many years, pharmaceutical prices in Colombia have been among the highest in the region. In July of last year, the government announced it was introducing price controls on 32 of the most expensive medicines, including treatments for cancer and HIV. According to the state, the caps were determined by taking into account prevailing prices in a number of countries, both within the region and in the EU. The Ministry of Health said at the time that it expected to save an average of $180m per year from these initial changes.

The government has since expanded the list of affected drugs, bringing the total to more than 500 as of early 2014. In January, the minister of health, Alejandro Gaviria, told the local press he would “defend the price controls on drugs, considering that access to health is an essential right.” Moreover, he added, he “will continue to expand the list of drugs with controlled prices”.

While the pharmaceuticals market in Colombia is much smaller than those found in regional powerhouses like Brazil, Argentina and Mexico, it is expanding quickly. Prescription drug sales increased by 5.7% in 2013, reaching $1.38bn, according to IMS, a vendor of health care data.

The price caps come at a time when Colombia is working toward an overhaul of its health care system. While the country’s universal health care programme has helped to ensure that nearly 100% of the population has access to medical services, reforms aim to reduce costs and improve quality of service. Among the more significant changes would be a modification of the role of intermediary service managers (entidades prestadoras de salud), public-private companies that manage public funds for social security.

Limited regulation of generic drugs

The move to implement price controls follows the government’s efforts to keep pharmaceutical costs in check by promoting the use of generic drugs. Doctors are not required to indicate brand names on prescriptions, and public health care institutions typically dispense generics. These policies seem to have been effective, with the share of the total market accounted for by generics increasing to more than 30%.

The potential for generic drugs has not gone unnoticed by some of the largest global pharmaceutical companies, including Sanofi, which in 2012 acquired Genfar, a local company specialising in the production of generics. Following the acquisition, the French pharmaceutical giant accounts for around 30% of generic sales, followed by MK Laboratories, which has a market share of about 20%.

While expanding the use of generic drugs is a cost-cutting strategy that has been used in a number of developed countries and emerging markets, the system in Colombia is flawed, according to pharmaceutical manufacturers. In particular, regulations do not require generics to be bioequivalent – meaning the same amount of active ingredient is absorbed by the body at roughly the same rate. In the US, for example, pharmacists cannot substitute a generic product for a branded medication unless the former has been deemed bioequivalent by the Food and Drug Administration.

The government is working on a new set of regulations, but industry players say the proposed rules have been questioned by experts in the US and EU, and do not meet WHO standards.

“Unfortunately the health ministry is prioritising cost over safety and efficacy. We think this is a mistake,” Francisco De Paula Gomez, the executive president of the R&D Association of Pharmaceutical Industry in Colombia, told OBG.

Opportunities for research

The lack of strict controls on generic drugs could undermine incentives for branded pharmaceutical companies to innovate. While it is unlikely that Colombia could be transformed into a global centre for pharmaceutical R&D, it could very well become a major headquarters for clinical testing. However, this would require the government to take steps to support such an initiative.

That is the opinion of Sandy Sommer, the president of AstraZeneca in Colombia. “The country has a great health care system and a highly educated physician population. These two ingredients could make Colombia a very attractive destination for investment in R&D, but the proper financial incentives, such as tax credits, would have to be in place,” he told OBG.

Supporting efforts to further develop and test products domestically would complement Colombia’s moves to lower the cost of pharmaceuticals for both consumers and the state.

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